jueves, 21 de mayo de 2015

Muerte...

Mi padre siempre dice que nadie muere por nadie cuando le digo que no sé qué haré si se va. ¿Es cierto, realmente es cierta esta afirmación? No es común que alguien muera inmediatamente después de perder a un ser querido, entonces ¿podríamos decir que es cierto que nadie muere por nadie? La muerte, tal y como la mayoría la conocemos, es el fin de la vida, pero ¿ese fin solo llega cuando nuestro corazón deja de latir? Para mí no. Hay muchas formas de morir sin necesidad de abandonar este mundo:

Cuando los días son solo números en el calendario, 
Cuando las sonrisas no pueden forzarse,
Cuando te sientes débil después de dormir horas y horas,
Cuando los sueños se burlan de ti devolviéndote aquello que añoras,
Cuando, por una mínima fracción de tiempo, piensas en hacer aquello que ahora no es posible realizar,
Cuando miras a aquella persona que lo fue todo y hoy ni siquiera puede ser un desconocido,
Cuando la culpa se acuesta y levanta a tu lado,
Cuando sientes la gran inmensidad del vacío que ha dejado,
Cuando su dolor es el tuyo,
Cuando cada día eres más consciente de que, quizá, ningún lugar sea para ti,
Cuando no le encuentras sentido a tu existencia,
Cuando lo único que te hace saber que estás vivo es tu respiración...

¿Acaso esto no es morir? Cierto, no es morir de inmediato, pero pienso que cada vez que nos entregamos al dolor también restamos tiempo a nuestra vida. ¿Y quién no le resta tiempo a la vida, quién es capaz de escapar de toda la miseria que nos rodea y salir ileso? 


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